Fue el ídolo, el santo y seña de la afición almeriense. En el Juan Rojas primero y en el Estadio de los Juegos Mediterráneos después, portando el 10, el número reservado a los magos como él, y el brazalete de capitán. José Ortiz Bernal hizo carrera en la UD Almería, pero también en Italia o en el fútbol playa, y tras su retirada de los terrenos de juego afirma estar «intentando ser triatleta».

Fue en el verano de 2012 cuando Ortiz Bernal dio el paso de la pelota a las zapatillas y la bici. Tirarse al agua tardaría todavía un poco más en llegar. Atrás quedaba una etapa vestido de corto en el Zapillo Atlético, Roquetas, Almería CF, el Ravenna italiano y de nuevo en casa en la UD Almería, aderezado todo ello con un periplo como integrante de la selección española de fútbol playa con la que ganó una Liga Europea y fue finalista del Mundial.

José Ortiz Bernal, excapitán del Almería y triatleta. | Tito Sánchez Núñez/TRI-Sport

«Agradecido» por la entrevista, porque «hay muchísimos triatletas mejores y más preparados», cada vez echa menos en falta las pretemporadas estivales. «Sobre todo en los primeros años sí echaba de menos las concentraciones, los entrenamientos, el día a día, el olor a césped…», pero «el triatlón me apasiona». Siempre le llamó la atención «el ciclismo, en especial», pero su práctica era incompatible con el fútbol. Por contra, «la natación siempre me tiró para atrás». Fue el triatleta Rafa Lao el que le dijo de tirarse al agua «sí o sí» y ahora, «con entrenamiento, constancia y sacrificio» ha ido poco a poco avanzando en esta disciplina.

Aquel verano de 2012, Ortiz Bernal estaba «buscando equipo» tras dejar atrás el Almería. «Me sentía con fuerzas e ilusión para jugar al fútbol pero fue un año muy difícil», explica. Seguía corriendo para mantenerse en forma y realizaba ejercicios de fuerza. «Corría solo por el camino de Las Palmerillas, de Aguadulce a Roquetas, un sitio precioso para correr» y cuando vio que cada vez empleaba menos tiempo en recorrer la distancia empezó a pensarse el apuntarse a carreras populares.

La primera en la que participó, todavía como miembro de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), fue en el barrio de Moratalaz en Madrid, en una carrera solidaria en beneficio de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Empezó a acudir a más carreras y a alternar con la bicicleta. Por último, el agua. Y, entonces, Ortiz se puso en manos de un profesional, Gelo Ojeda. «Gracias a él pude completar mis primeros triatlones, desde la distancia súper sprint hasta hace un año y medio que hice mi primer medio Ironman en Cabo de Gata». Precisamente este era su primer objetivo: «Quería hacer un Ironman y ni me había tirado al agua. Podemos llegar con ambiciones muy grandes, pero es mejor disfrutarlo poco a poco e ir descubriendo metas y objetivos. Cada uno tiene los suyos propios y lo bonito es que todos aquellos atletas que cruzan la línea de meta para mí son ganadores», afirma.

El deportista, en una de las porterías laterales del Estadio de los Juegos Mediterráneos. | Tito Sánchez Núñez/TRI-Sport

De entrenar como jugador profesional de fútbol, Ortiz Bernal ahora tiene que sacar tiempo para prepararse en el triatlón. «Al ser tres deportes, hay que quitar bastante tiempo y más si son distancias largas. Al margen de la vida laboral, le quitas tiempo a la familia y tratas de organizarte para salir a horas más tempranas y así poder disfrutar de la familia y poder alternarlo también con el negocio, aunque muchas veces no se puede contentar a todas las partes y hay que buscar un equilibrio que es complicado», narra. Por suerte, «los niños van creciendo y ya no necesitan que estemos tanto tiempo encima». El mayor, José, de trece años, lleva un mes entrenando en Aguadulce con el grupo de entrenamiento de trialón de Galosport. «Al pequeño todavía le tira más el fútbol», añade.

Pegado siempre a Rafa Lao desde que participaba como triatleta independiente, salía con los deportistas del club La Dulce Alianza. «Íbamos con David Prieto, Carlos Cano, David Motos… Cuando empecé a hacer los primeros triatlones me lo propusieron y estoy encantado de formar parte de esta gran familia», con la que «intentamos ir al mayor número de pruebas posibles, sobre todo las de casa». En el club La Dulce Alianza, «el presidente, José Lamarca, está haciendo un trabajo fenomenal, también Álex Pascual con las redes sociales, y en cuanto a triatletas tenemos figuras como Ester Palenzuela, que siempre está en el podio en sus pruebas, y el máximo referente que para mí es Rafa Lao, no solo como triatleta sino también como persona».

Además de con este, Ortiz Bernal se rodea de lo más selecto del triatlón almeriense para realizar sus entrenamientos. Sale con «los virutines» (Viruteam), José Miguel Martín Campos o Víctor Gervilla, con los que ha pasado nadando el invierno en la piscina de El Parador; con Pablo Salmerón, «que es otro referente de la provincia»; deportistas del Triatlón Almería o con «el grupo de Jesús Portillo con el M1 Salinas Car». También con otro referente como Juanjo Foulquié, «un portento físico», en lo que llama «el grupo de las palizas» y en el que figuran otros triatletas de la talla de Manuel Ayala, Jairo Ruiz, Juanfran Serrano o Dani Requena, más algunos de los ya citados, entre otros.

«Hay muy buen ambiente y así debería ser el deporte. Cada uno con sus metas y objetivos, pero lo bonito es cuando te juntas en carreras populares o en pruebas, el comentar, el hablar y el relacionarse». Y seguir aprendiendo, en su «intento» de ser triatleta.

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