El esguince de tobillo es una de las lesiones más frecuentes en nuestro día a día. No importa cuánto entrenes, al tratarse de una patología de origen traumático, nadie está libre de padecerla.

La mayor parte de las personas que han sufrido esta dolencia coinciden en el modo y en la forma, de hecho, un porcentaje muy alto de estas lesiones se produce por una torcedura, es decir por movimientos de inversión del pie. Cuando sucede de esta manera, las estructuras ligamentosas más afectadas son especialmente tres: el ligamento peroneo calcáneo y los ligamentos perone-astragalino anterior y posterior, que proporcionan toda la estabilidad del tobillo en su parte más lateral.

En este sentido, muchos triatletas, especialmente durante la carrera, suelen sufrir torceduras de tobillo en esta zona, originando pequeños esguinces a los que restarles importancia puesto que al ser reiterativos pueden generar inestabilidad articular. 

Los esguinces se dividen en varios grados; el grado 1, que tiene que ver con la distensión del ligamento. En estos casos, el deportista sufre molestias durante varios días y suelen curarse presionando la zona dañada con una tobillera y con reposo. Esta lesión no exime de realizar ninguna práctica deportiva.

El esguince de grado 2 tiene que ver con la ruptura parcial o el desgarro del ligamento mientras que el esguince de grado 3 comprende la rotura completa del ligamento lo que, a su vez, puede causar una luxación si se pierde completamente la congruencia articular.

Tratamiento y prevención

El principal objetivo del tratamiento para la recuperación de este tipo de lesiones es la rapidez y la curación total. Para ello, resulta necesario diseñar un plan de tratamiento individualizado en función del grado lesional y de las necesidades de cada paciente, basado en la terapia manual (drenaje linfático, manipulaciones osteopáticas, movilizaciones…) aplicación de Game Ready (crioterapia + presoterapia) y sesiones de láser de alta potencia para eliminar la inflamación y el dolor cuanto antes, devolver la movilidad a todas las articulaciones del tobillo y pie y evitar una inactividad prolongada.

Asimismo, en algunos pacientes, para la pronta y correcta cicatrización del ligamento se realiza electrólisis percutánea ecoguiada y técnicas de neuromodulación.

Los tobillos son unos grandes olvidados. Incorporar en vuestra rutina el trabajo de propiocepción y fortalecimiento de los tobillos para prevenir esta lesión, en la medida en la que esté a nuestro alcance y evitar las recaídas o minimizar sus efectos.

Fuente: triatlonnoticias.com

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