Sobrevuela a los deportistas de élite sometidos a grandes dosis de entrenamiento. Y de estrés. Sin embargo, los estudios científicos son claros al respecto, el ejercicio y la actividad física mejoran notablemente trastornos como la depresión o la ansiedad, provocando mejores conductas y relaciones sociales.

Existen pautas de conducta que la sociedad, medios de comunicación y el ámbito publicitario se han encargado de alimentar durante años. La sonrisa durante y después de la carrera, el bienestar físico y mental mientras nuestros músculos se cargan y la imposibilidad de decir que no a un reto.

La mayoría de los científicos y estudios relativos a este tema son contundentes; el ejercicio físico es protagonista en positivo en la lucha contra la depresión y la ansiedad y ayuda a incrementar los niveles de autoestima debido a la liberación de endorfinas y sustancias químicas procedentes de nuestro organismo que nos hacen sentir bien. Entonces, ¿por qué se deprimen los deportistas? 

El sobreentrenamiento y los altos niveles de estrés a los que se ven sometidos los deportistas profesionales podrían ser algunas de las causas. Además, las personas que han convertido el deporte en su profesión deben tener una serie de capacidades psicológicas que nada tienen que ver con las físicas. Da igual la fortaleza de nuestras piernas si somos incapaces de concentrarnos y cumplir nuestros objetivos.

En este caso, a pesar de liberar endorfinas tras las dosis de entrenamiento, lo cierto es que la sensación de felicidad es temporal. Los complejos y miedos toman rápidamente nuestra mente para frenar nuestros propósitos.

El mayor problema en estos casos no es el trastorno psicológico en sí, sino el silencio al que recurren la mayor parte de los deportistas que lo sufren.

La soledad es otra de las razones por las cuales los deportistas profesionales son vulnerables a este tipo de problemas de salud mental. Largas horas de trabajo y entrenamiento pueden recortar notablemente la vida social de corredores, nadadores y ciclistas, dejando únicamente espacio para el descanso.

Los horarios de los deportistas suelen ser tan estrictos como sus entrenadores y dependerán, en gran medida, de los objetivos marcados. Sin embargo, la fortaleza mental debe estar presente cuando se trate de gestionar el tiempo libre. El deporte es importante pero este no es posible sin calidad de vida. 

 

 

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