Lo que comenzó siendo una broma entre dos compañeros de club ha derivado en un reto de grandes dimensiones: cruzar el Estrecho de Gibraltar a nado es lo que se ha propuesto el nadador albojense Antonio Rodríguez, quien acumula ya dos años de entrenamiento específico para llegar en el mes de julio desde Tarifa, en Cádiz, hasta Punta Cires, en Marruecos.

La línea recta entre estos dos puntos indica un recorrido de algo más de 14 kilómetros. Muchos más son los que lleva ya braceados el deportista almeriense, nacido accidentalmente en Zaragoza y criado inicialmente en Barcelona antes de regresar a sus raíces familiares en Albox cuando apenas contaba con siete años.

Rodríguez llevaba un tiempo sin nadar y de buenas a primeras se vio envuelto en un reto de envergadura. Desde el poyete de la piscina se lanzó a nadar en aguas abiertas de la mano de su compañero Paco Morales, deportista murciano con el que comparte club, el UCAM Fuensanta, y que le acompañará también en esta aventura.

«Empezamos a decirlo de broma y de pronto se convirtió en un reto», recuerda Antonio Rodríguez, que vive entre la piscina de la Universidad de Almería, donde entrena, y la autovía A-7 hasta Albox, donde trabaja como policía local. En la UAL, además, estudia el grado de Magisterio de Educación Primaria. Del turno de trabajo en Albox a la Universidad en La Cañada. Así, todos los días que le toca trabajar. Y hay que sacar tiempo para entrenar, claro. «Tienes que sacrificar todo el tiempo libre que tienes y dedicarlo al deporte» y «hay que ajustar horas», explica el nadador, puesto que pasa «mucho tiempo en ir al trabajo, trabajo una semana y descanso otra».

El albojense entrena en la piscina de la Universidad de Almería. | Tito Sánchez Núñez/TRI-Sport

Antonio Rodríguez es un habitual en la Copa de España de Aguas Abiertas en los últimos años. «Ha ido bien, he estado entre los diez mejores de España de mi categoría», narra el deportista albojense a TRI-Sport. Participar en esta competición le sirve también como un gran entrenamiento de cara a su objetivo de cruzar el Estrecho a nado. «Hay que entrenar muchas horas, no somos profesionales y tenemos que sacar tiempo libre para nadar muchos metros. Para cruzar el estrecho no basta con entrenar una hora un día a la semana, o tres veces en semana. Tienes que entrenar todos los días un mínimo de dos horas y los fines de semana competir en travesías para acumular metros«, explica.

Dice, como muchos otros, que «el estrecho no se cruza, sino que se deja cruzar» y la clave está en mantener un ritmo de 3 kilómetros por hora, ya que «por debajo de ese ritmo te sacan del agua». El motivo, «porque de esa manera el reto se alarga y se hace más peligroso por las corrientes y la temperatura del agua», que puede desembocar en una hipotermia.

Esa es la parte que más teme Antonio Rodríguez. «El frío». «El tiempo -entre cuatro y cinco horas- lo puedo aguantar, pero en el estrecho hay mucha corriente de agua, la temperatura está en 16º-17º y acaba pasando factura, porque el cuerpo necesita calentar los músculos y las calorías que dedicas a eso no las puedes dedicar al movimiento», comenta el albojense.

Estas corrientes se producen principalmente debido a que existen diferentes plataformas continentales entre Europa y África, de diferentes alturas, además de que en el estrecho se unen las frías aguas del océano Atlántico con la caliente que viene del mar Mediterráneo. Además, estas mismas corrientes propician que el recorrido, de 14 kilómetros, sufra una ligera parábola que amplía su trazado.

El nadador almeriense es un habitual en la Copa de España de Aguas Abiertas. | Tito Sánchez Núñez/TRI-Sport

Pese a ello, cruzar a nado el estrecho de Gibraltar no es uno de los retos más complejos a los puede enfrentarse un nadador. Durante el año, son más de medio centenar los deportistas que intentan esta aventura, con un porcentaje de éxito del 97%. Este mes de mayo, Mari Paz Corominas, la que fuera primera finalista española en piscina en unos Juegos Olímpicos, cruzó el estrecho con 65 años. El más mediático, como es habitual cuando se trata de natación en aguas abiertas, David Meca.

«Un reto de más envergadura puede ser cruzar el Canal de Tsugaru, en Japón, o el Canal de La Mancha», que une Francia con el Reino Unido. Ambos son, de hecho, dos de los retos que componen el Desafío de los Siete Océanos, lo que a la natación en aguas abiertas puede ser el hacer cima en las montañas más altas de cada continente. También el del Estrecho de Gibraltar es otro de esos siete desafíos.

El reto de Antonio Rodríguez tendrá lugar la semana del 8 al 15 de julio. «Hay que ver también que se den las condiciones idóneas para cruzar el mar, puede ser que lleguemos y el primer día nos tengamos que tirar al agua o puede que podamos entrenar algún día antes de hacerlo», cuenta. La prueba se realiza a través de una empresa que la organiza y se encarga de todo el aparato logístico y de apoyo y tiene un coste inicial de 1.300 euros, a lo que hay que sumar el gasto en desplazamiento, comidas y equipo. Para ayudar con esos costes, existen unas camisetas conmemorativas que se pueden adquirir por 10 euros.

El estrecho de Gibraltar espera a este almeriense. También el Canal de La Mancha. «Ya hemos gastado también la broma de hacerlo, así que seguramente acabemos haciéndolo en dos o tres años. Depende, porque la preparación requiere mucho tiempo». Entre turnos de trabajo en Albox, clases en la Universidad y travesías a nado por toda España, lo tendrá difícil, pero lo acabará sacando.

 

A tener en cuenta para cruzar el estrecho de Gibraltar:

  • En el estrecho de Gibraltar se unen el océano Atlántico y el mar Mediterráneo y se producen corrientes de agua con temperaturas que pueden rondar los 15º
  • En el estrecho convergen plataformas continentales de diferente altura, lo que provoca también un aumento de las corrientes
  • En verano pueden formarse nieblas en el estrecho. La visibilidad mínima debe ser de 5 millas
  • Pasan más de 300 buques al día por el Estrecho, además de ferris y otras embarcaciones. Los nadadores tienen prioridad y los barcos son desviados por los Centros de Salvamento Marítimo de Tarifa y Tánger
  • El nadador hará la travesía con la corriente a favor y el rumbo se modificará en función de su dirección para favorecer al nadador; aún así, puede haber tramos en los que sea necesario que el nadador tenga que aumentar su ritmo para salir de la zona peligrosa, ya que corre el riesgo de ir a la deriva, no poder recuperar el rumbo y llegar a la costa marroquí
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