Cada entrenamiento es un reto para un triatleta. En cada uno de ellos se plantea un objetivo al que hay que llegar, de forma escalada. Sin prisa pero sin pausa. El triatlón es uno de los deportes más complicados en este sentido. La confluencia de tres disciplinas y la dureza con la que se desarrollan muchas de sus pruebas, lo convierten en pasión, esfuerzo pero también en sufrimiento. 

Es por este motivo que en una prueba de larga distancia el apoyo se torna imprescindible. Puede ser de un amigo, compañero, de tu pareja o de tus familiares pero ver una cara conocida al cruzar la línea de meta o en un avituallamiento, hace que todo valga la pena.

En ocasiones las palabras o los gestos motivan más que la propia pasión por el deporte. Que ya es mucho. Por eso, hay que saber cómo actuar y qué decir y sobre todo, cuándo decirlo. 

Sé honesto sobre la carrera

La verdad a veces duele. Si crees que no es el momento de un reto para el deportista que tienes al lado, debes decirlo. La experiencia en estos casos tiene un papel vital. Rodéate de personas capaces de aconsejarte con sinceridad y de apoyarte en la decisión que decidas tomar. 

El apoyo en el camino

Si tras horas de meditación, decides embarcarte en el reto es necesario que la euforia se estire hasta el final. El apoyo debe ser permanente e incluso en los peores momentos hay que luchar por llegar a la meta. Claro que da alegría ver una cara de orgullo al final del camino pero, a veces, el trayecto es demasiado largo. Cuando nuestro deportista viene de una tirada larga y las dudas comienzan a planear sobre su cabeza, hay que estar ahí. Una palabra de aliento o un simple gesto podrían ser la energía que necesitan para seguir con el reto.

Únete al reto

Si eres triatleta no dudes en unirte al reto. Acompaña a tu deportista a un entrenamiento e implícate en la prueba deportiva. Sin embargo, si el deporte no es lo tuyo no hagas locuras. Tu deportista te necesita en plena forma. 

La culpabilidad es el enemigo

Durante la preparación de la prueba llegan momentos difíciles en los que las dudas e inseguridades comienzan a ganar espacio a la euforia y la ilusión inicial. En este momento el apoyo es imprescindible. Durante las semanas previas a la prueba no conviene sobrecargar los músculos y hay que poner especial atención en evitar lesiones. Ahí es donde aparece la culpabilidad. Tu deportista necesita que le apoyes y le animes a entrenar pero también que le obligues a parar. No se trata de hacer que pare sino que aprenda a dosificar las horas del día.

Escucha

Siempre hay días malos, días en los que cree que no podrá, en los que tiene miedo y otros en los que se siente invencible. Lo más fácil es darle una palmadita en el hombro pero no es lo que necesita. Este es uno de los puntos más importantes de los que aquí se enumeran. Se trata de abrir bien los oídos y escuchar. Quizá sea el momento de dar marcha atrás o de plantearte otros retos. Consúltalo con otros amigos, el apoyo también lo pueden dar otras personas. 

Comparte

Sabemos que la labor que desempeña la persona encargada de animar al triatleta no es fácil. Comparte los consejos con más amigos y conocidos. Por supuesto que te necesita en la meta pero recuerda que antes está la carrera y que es ahí donde tu labor se torna imprescindible. Sería genial que compartieras cada momento con compañeros, amigos y familiares. 

Celebrálo

Celebra. Celebra todo. Las pequeñas cosas y las más grandes. Un buen entrenamiento, una buena transición o tirada larga. El esfuerzo y el sacrificio nunca se hacen en vano. Y sobre todo, si has sido partícipe del trayecto, no olvides disfrutar el final. 

Fuente: triatletasenred.com 

Imagen: Tito Sánchez Núñez/TRI-Sport. 

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