A pesar de que la figura del psicólogo deportivo es desconocida para muchos, los grandes equipos cuentan con uno en su plantilla. Agrupaciones futbolísticas que deben controlar el ego de sus integrantes, deportistas incapaces de gestionar la presión o competidores demasiados exigentes son algunos de los retos a los que se enfrentan estos especialistas en su jornada laboral.

No importa que no hayas llegado a convertir el deporte en tu profesión o que aún no hayas alcanzado la meta, un psicólogo deportivo es capaz de hacerte ver los beneficios de los diferentes aspectos de la competición, del entrenamiento o de las relaciones con otros competidores, sea cual sea el nivel en el que te encuentres.

El conocimiento del comportamiento humano y de la Psicología es esencial a la hora de ejercer como mentor de un deportista. Los entrenadores personales cubren una parte del entrenamiento, conocen los métodos de motivación y son capaces de hacer grandes avances en relación a la constancia. Sin embargo, un psicólogo deportivo es capaz de llegar mucho más allá.

El trabajo de un psicólogo deportivo va a centrarse en la manipulación de viariables psicólogicas relevantes en el contexto deportivo como el estrés, la agresividad, la autoconfianza, la autoestima así como las habilidades de liderazgo.

Estas son las razones para contactar con un psicólogo deportivo:

Estado mental idóneo

La tensión ante una prueba o competición, la baja autoestima o la constancia y la presión del entrenamiento pueden pasar factura psicológica y emocionalmente. Al igual que en la vida, los deportistas se enfrentan a un reto en cada prueba, por eso un psicólogo deportivo puede ayudar a estar preparado mentalmente ante la presión que suponen este tipo de pruebas.

El refuerzo y los objetivos

A veces los entrenamientos se hacen demasiado cuesta arriba. Sesiones interminables que parecen no tener fin ni razón. Mantener una intensidad alta sin un objetivo fijo o lograr vislumbrar algunos de ellos son las tareas que el psicólogo deportivo debe aprender a trabajar con su cliente: desnudar sus emociones y dar a luz a pretensiones futuras. 

La cohesión grupal

Si el trabajo se realiza en equipo, muchas veces surgen diferencias personales que influyen en la cohesión grupal y hacen que el trabajo no se lleve a cabo tan bien como debería. Trabajar con egos y autoestimas no siempre es fácil si no se cuenta con las herramientas necesarias, para ello un psicólogo deportivo es la mejor de las opciones. 

El control del estrés

Para muchos, el deporte empieza como un hobby, sin embargo, las pruebas y competiciones han acabado convirtiéndose en una obligación con gusto. Gestionar el estrés en estos casos y no abandonar a la primera de cambio es solo sucesible a un cambio de actitud.

Emociones productivas

Sí, los deportistas también lloran, tienen emociones negativas y buscan gestionarlas para sacar su parte productiva. Pero, ¿cómo convertir la rabia y la presión en una carrera o un sprint ganador? 

La atención

Las técnicas atencionales son muy útiles para el buen rendimiento durante la práctica deportiva. Algunos de los beneficios son: mejora del control emocional, una mejora de concentración, un mejor aprendizaje de habilidades, más capacidad de soportar los momentos difíciles de la competición, etcétera.

Apoyo en la recuperación de las lesiones 

Lesionarse es uno de los momentos más duros en la vida de un deportista. El apoyo psicológico puede ser útil para aceptar una lesión y superar los malos momentos. El psicólogo puede aportar herramientas para volver de forma gradual al entrenamiento y mantener la motivación durante la rehabilitación.

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