Con 41 años a su espalda y 42 medallas colgando de su cuello, Pablo Jaramillo se encuentra en su mejor momento. El ciclista almeriense, que recogió hace una semana en Vícar la medalla de oro del Deporte de la Provincia de Almería, afirma tener cuerda aún para rato mientras se marca como objetivos estar en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 y que Almería tenga el primer velódromo cerrado de madera de la España peninsular, con el impulso que ello daría a la provincia.

Las últimas semanas están siendo especiales para Jaramillo. A la recogida de un galardón, la medalla de oro de Almería, que “no esperaba” se suma la notable mejoría en una lesión en las piernas que han venido acompañándole durante su carrera a raíz del accidente que sufrió, de la que no había tenido constancia hasta hace muy poco y de la que prefiere no quejarse porque “las lesiones siempre acompañan a los deportistas y hay que callar y apretar los dientes para que no se note”.

Jaramillo pensó en un principio que “no merecía” el premio de la institución provincial, aunque “vieron mi trayectoria y que también he estado bastantes años formando parte de su familia, con las becas del Plan Indalo que ayudaban a los deportistas” y afirma que es “un premio a la persona y también a lo que se dedica la persona“, recordando que hace dos años el galardonado fue otro deportista paralímpico de la provincia, Jairo Ruiz.

Pablo Jaramillo, con el maillot de la Selección Española y la medalla de oro de la Provincia. | Tito Sánchez Núñez/TRI-Sport

El ciclismo adaptado ha sido una pieza fundamental en la vida de este deportista, nacido en Madrid pero que desde muy pequeño reside en Almería. De sus primeros días sobre una bicicleta guarda anécdotas como la primera vez que se depiló las piernas. “Cogí una hoja y me hice muchos cortes”, con un compañero de Los Gallardos con el que hoy en día continúa manteniendo una estrecha relación.

Cogíamos bicicletas que no eran nuestras, íbamos a correr una cronoescalada con lo puesto; unas deportivas y una chichonera y ni siquiera llegábamos al manillar. Veíamos chavales y hombres preparados y nosotros queríamos ser como ellos”, comenta Jaramillo.

El ciclista almeriense llegó a estar federado “en la época del Yoplait, era juvenil de segundo e hicimos alguna prueba por el Paseo de Los Baños en Roquetas de Mar, la carrera que se hacía en el Paseo de Almería o una en el polígono industrial de Benahadux; era lo que había en Almería”. Un año, incluso, “me atreví a ir a Murcia para correr en Totana”.

Rondando la veintena, dejó el ciclismo para ponerse a trabajar. Hasta que fue víctima de un accidente que le dejó secuelas en la mano. “Fue la puerta para descubrir el deporte adaptado porque me hizo ver que tenía la oportunidad de retomar la bici dentro del ciclismo adaptado. Pasé el filtro, porque los médicos tienen que evaluarte para encajarte en una de las cinco categorías, tuve que adaptar el manillar a mis necesidades, el freno… Poco a poco fui mejorando y hoy en día ya uso la bici sin ningún tipo de modificación“, explica.

El ciclista almeriense empezó en ruta antes de centrarse en la pista. | Tito Sánchez Núñez/TRI-Sport

En 2003 debutó en un Campeonato de España y allí mismo se colgó su primera medalla. “Como principiante, ir a un Campeonato de España y conseguir una medalla fue algo importantísimo y me hizo darme cuenta de por qué no hacer el calendario adaptado, centrarme más en el deporte y en ser más fuerte para que el seleccionador contara conmigo y pasar de correr en España a hacerlo en Europa o en Mundiales y dar un salto cualitativo“, comenta.

Ese salto cualitativo llegó en 2009, cuando Pablo Jaramillo se proclamó subcampeón del mundo en Manchester (Reino Unido). En contra de su pronóstico -Pablo siempre había tenido su fuerte en la prueba de ruta, donde ya en 2008 había sido subcampeón de Europa-, la medalla de plata le llegó en la pista, en la modalidad del Kilómetro.

“No se me olvidará nunca; entonces los Mundiales se hacían conjuntamente los de ruta y los de pista. Salí de los primeros, porque el orden de salida va acorde a la clasificación del Mundial anterior. Hice el Kilómetro y cuando terminé vi a la gente nerviosa haciendo cálculos. Se me acercó el seleccionador y me dijo que había hecho un buen tiempo, que descansara y soltara en el rodillo. La competición siguió y nadie superaba mi tiempo, al final se me acercaba para decirme que ya era cuarto, que ya era bronce, que ya era plata. Salió el primero y superó mi tiempo por unas décimas. Yo no la había preparado, a mí la pista no me gustaba porque en Almería no había velódromo y lo veía súper lejano”, explica.

El consejo que le dieron fue que no obviara ese resultado y se planteara centrarse en la pista. Tuvo que empezar a gustarle poco a poco y medalla a medalla. A esa plata ha ido sumando otra más en Velocidad (Los Ángeles, Estados Unidos, 2017) y bronces en el Kilómetro en Montichiari (Italia, 2011) y Apeldoorn (Países Bajos, 2015) y también en Velocidad por Equipos en Manchester 2009. En Copa de Europa, logró el oro en el Kilómetro de Kaarst-Büttgen (Alemania, 2010), plata en Persecución Individual en Newport (Reino Unido, 2015) y bronces en Kilómetro también en Newport y Manchester en 2015.

Jaramillo, con la equipación de su actual equipo, Bikestore Almería. | Tito Sánchez Núñez/TRI-Sport

Todo ello, además de más medallas nacionales y autonómicas y buenas actuaciones por Europa y el Mundo en todos estos años, lo ha conseguido compaginando su actividad deportiva con la laboral, en la que Jaramillo se dedica a realizar controles de calidad en redes de saneamiento. “Vivo el día a día y no veo más allá de 24-48 horas, lo que hago lo hago y lo vivo intensamente. Tengo la suerte de ser autónomo y el no tener un horario establecido para abrir un negocio me permite poder organizarme”.

Pese a vivir ese día a día, su meta está en Tokio 2020. “No he perdido las ganas de competir y más ahora que sé que puedo dar más. Esto es deporte y aunque haya gente con más o menos proyección, si estás en los tiempos cuentan contigo. El deporte adaptado es más longevo y la Federación Española lo está haciendo muy bien, nos contempla y nos trata como profesionales“.

Por ello, “espero entre este año y el que viene ganarme una plaza. Estar en Tokio sería un gran colofón para mí, me falta la guinda del pastel que es ir a los Juegos Paralímpicos y creo que estoy por el buen camino”.

Un velódromo para Almería

Otro de los objetivos de Pablo Jaramillo es el de ver a Almería con un velódromo. “Lo dije el otro día cuando recibía la medalla de la provincia y creo que todos los responsables políticos saben que es algo necesario y que no se les puede escapar la oportunidad de tener en Almería el único velódromo cerrado de madera de la península. Tenemos una climatología estupenda y todos los equipos vendrían en invierno a preparar aquí la temporada en lugar de hacer las pruebas cerradas en Mallorca porque ahorrarían costes de traslado de material y aviones. Aquí podrían disfrutar de carreteras con poco tráfico y buena climatología y ese dinero se quedaría en la provincia. Un velódromo en Almería se puede vender mejor que el de Valencia, Sevilla o Madrid“, explicaba Jaramillo, que se ofrecía también a actuar como embajador.

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