Muchos son los pacientes que consultan cada día por diferentes dolores, ya sean corredores lesionados, otros a los que le duele la espalda y la pregunta que hacen con frecuencia es «¿Qué deporte puedo hacer?» La respuesta es obligada: puedes nadar.

La natación es el deporte total. Grandes campeones empezaron a nadar por algún motivo de salud como el caso del mismísimo Phelps y su hiperactividad o Mireia Belmonte por la escoliosis. El caso es que cada vez hay más gente que se lanza a nadar ya sea porque el médico se lo recomienda o por placer.

Teniendo el cuenta el número de licencias de natación en España, algo más de 60.000, pocas si las comparamos con el deporte rey, el fútbol, con más de ochocientas mil, o el baloncesto, con cuatrocientas mil licencias, nadar no es el deporte más popular pero está en continuo crecimiento.

 

¿Cómo empezó todo?

La natación fue un deporte muy cotizado en Grecia y Roma como entrenamiento para los guerreros. En Japón ya se celebraban competiciones en el siglo 1 AC. Sin embargo, a lo largo de la historia y debido a la posibilidad de contraer enfermedades infecto contagiosas, se evitó su práctica y fue a finales del siglo XIX cuando este prejuicio desapareció y se le volvió a considerar un ejercicio muy completo y una terapia de las más beneficiosas que había para el organismo. Ningún otro deporte utiliza tantos grupos musculares y tan diferentes y de modo tan intenso. También es una actividad física que quema más calorías que otras en relación al mismo tiempo de practica.

Se ha prescrito para multitud de patologías como terapia médica como es el caso de pacientes con problemas de espalda (escoliosis, hernias discales), recuperación de lesiones de rodilla en un ambiente de baja gravedad como es dentro del agua y como complemento a una dieta, o simplemente como competición ya sea a nivel amateur o profesional.

Sin embargo, a nivel profesional o de práctica muy intenso, pueden aparecer lesiones. Las más frecuentes van relacionadas con defectos en la técnica, lesiones por sobreuso como son las tendinitis o problemas de espalda o rodillas en estilos concretos.

 

Estilos de natación

El principal obstáculo para aprender a nadar es el miedo al agua y al nerviosismo que ello provoca con el consiguiente aumento del tono muscular y la pérdida de coordinación necesaria para realizar la técnica correctamente.

Existen cuatro estilos de natación reconocidos que se han ido perfeccionando desde finales del siglo XIX. Estos son crol, o también llamado estilo libre porque se puede elegir en las competiciones de estilo libre, y que se desarrolló en el año 1870; la espalda, que fue practicada oficialmente en los Juegos Olímpicos de 1921; braza, que es el estilo más antiguo desde el siglo XVII; y mariposa, desarrollado en los años 30.

  • Crol: En este estilo, uno de los brazos del nadador se mueve en el aire con la palma hacia abajo dispuesta a entrar en el agua, y el codo relajado, mientras el otro brazo avanza bajo el agua. Las piernas se mueven de acuerdo a lo que en los últimos años ha evolucionado como patada oscilante, un movimiento alternativo de las caderas arriba y abajo con las piernas relajadas, los pies hacia adentro y los dedos en punta. Por cada ciclo completo de brazos tienen lugar de dos a ocho patadas oscilantes. En este estilo es muy importante respirar de modo adecuado. Se puede tomar una respiración completa por cada ciclo de los brazos, inhalando por la boca al girar la cabeza a un lado cuando pasa el brazo y exhalando después bajo el agua cuando el brazo avanza de nuevo.

    Como se realiza con movimientos de cuello a derecha o a izquierda para poder respirar, no se recomienda para personas que tengan problemas cervicales como hernias o artrosis importante. En estos casos es muy importante usar gafas y tubo para respirar; de esta manera, podremos continuar pataleando sin el movimiento alternativo del cuello, sólo mirando al fondo de la piscina.

    Otro problema de este estilo es el movimiento de rotación externa del hombro cuando se da la brazada al entrar en el agua. Esto puede provocar un roce del tendón de la musculatura separadora del hombro, el manguito de los rotadores, provocando una compresión repetida que puede dar lugar a una tendinopatia por atrapamiento de dicho manguito.

    En pacientes que han sufrido algún episodio de luxación del hombro, conviene practicar este estilo con prudencia para evitar la posibilidad de una luxación de nuevo.

  • Braza: En este estilo, el nadador flota boca abajo, con los brazos apuntando al frente, las palmas vueltas, y ejecuta la siguiente secuencia de movimientos horizontales: se abren los brazos hacia atrás hasta quedar en línea con los hombros, siempre encima o debajo de la superficie del agua. Se encogen las piernas para aproximarlas al cuerpo, con las rodillas y los dedos de los pies hacia afuera, y luego se estiran con un impulso al tiempo que los brazos vuelven al punto de partida, momento en el cual comienza de nuevo todo el ciclo. El nadador exhala debajo del agua. Las brazadas deben ser laterales, no verticales. Éste es un punto muy importante y debatido en la natación de competición.

    Debido a la posición arqueada de la espalda, no se recomienda su este estilo en personas con problemas de columna lumbar, ya que provoca una sobrecarga de las pequeñas articulaciones de la columna lumbar, dando lugar a dolor a la parte baja de la espalda sobre todo al permanecer en pie, que es conocido con síndrome facetario lumbar.

    Tampoco se aconseja en personas con problemas cervicales por una razón similar. Para poder respirar en cada brazada, hay que realizar un movimiento de hiperextensión del cuello, muy forzado, que de hacerse de forma repetida, puede hacer empeorar los problemas previos que afecten al cuello.

    En las rodillas, las patadas pueden provocar dolor anterior de rodilla en pacientes con problemas rotulianos.

  • Mariposa: En la variante de braza conocida como mariposa, ambos brazos se llevan juntos al frente por encima del agua y luego hacia atrás al mismo tiempo. El movimiento de los brazos es continuo y siempre va acompañado de un movimiento ondulante de las caderas. La patada, llamada de delfín, es un movimiento descendente y brusco de los pies juntos.
  • Espalda: Este estilo es similar al crol, pero el nadador flota con la espalda en el agua. La secuencia de movimientos es alternativa: un brazo en el aire con la palma de la mano hacia afuera saliendo de debajo de la pierna, mientras el otro impulsa el cuerpo en el agua. También se utiliza aquí la patada oscilante.
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