“No somos un club ciclista. Somos una familia”. En esa frase se puede resumir lo que son Las Pitas Cycling Girls, el primer grupo de chicas ciclistas de Almería, que en muy poco tiempo se han convertido en toda una referencia de las dos ruedas en la provincia y que busca la liberación y la integración de la mujer en un deporte mayoritariamente patriarcal.

Las Pitas es el proyecto “Ninguna mujer sola en la bici” que hace aproximadamente un año y medio empezó Almudena Ferrer, alma máter del grupo, para integrar a la mujer en el deporte de la bicicleta. Todo comenzó hace dos navidades, cuando Kathy, una chica londinense, descubrió en Almudena a una líder. “Me pidió por favor que tomara la iniciativa de buscar a mujeres que practicaran ciclismo, porque ella veía que yo, por mi carácter, podía hacer algo. Yo siempre he entrenado con hombres y es verdad que yo estaba harta de encontrarme con mujeres que entrenaban solas, así que por redes sociales se fue haciendo la bola cada vez más grande”, explica.

Por entonces, como cada Navidad, se realizaba una San Silvestre en bicicleta, en la que los ciclistas salen desde diversos puntos en peregrinaje hasta Alhabia. A partir de ahí, Almudena creó un grupo de mensajería con unas pocas mujeres que fue aumentando hasta que en uno de sus frecuentes y agradecidos impulsos decidió organizar una quedada con chicas que practican tanto ciclismo de carretera como de montaña, ascender a Sierra Alhamilla y hacer una comida. “En la misma comida ya hablé con un proveedor de ropa de ciclismo, Faster Wear, y lo que menos me imaginaba era que saldría esto”, reconoce. El nombre de Las Pitas nació porque “buscábamos algo que simbolizara y representara a Almería”. Se barajó el nombre de Las Indálicas, pero ella misma propuso el nombre de Las Pitas al ser empleada de la gasolinera situada en el Parque Científico-Tecnológico de Almería, y tuvo el respaldo de todas.

Hoy en día, Las Pitas son más de 75 mujeres. Cerca de esa cifra “vestidas de pita” y algunas más todavía sin equipación. “Hay pitas en Granada, Málaga, Tarragona o Italia”, narra Almudena, que también es consciente de la enorme dificultad que entraña el reunir a todas. Para la entrevista, ha venido acompañada por Ester Palenzuela, Zsuzsa Toth, Valentina Nates y Mª Ángeles García. Ellas cinco representan todos los niveles de Las Pitas, que van desde las deportistas de alto rendimiento, como es el caso de Palenzuela, hasta las que apenas llevan unos meses sobre las dos ruedas, como Zsuzsa o Valentina. Todas ellas muy diferentes, aseguran, pero también muy iguales y con una pasión común sobre dos ruedas.

Ester Palenzuela es una de las caras más reconocibles de Las Pitas. Ganadora en un sinfín de pruebas por toda la provincia, la triatleta se convirtió en una pita más casi sin darse cuenta. “Fue todo muy rápido, dos amigas del triatlón me metieron en el grupo, al poco fue la quedada y cuando nos dimos cuenta ya teníamos la equipación y estábamos hablando del nombre”.

En Las Pitas “todas somos protagonistas y nadie se queda atrás; todas estamos pendientes de las demás y vamos todas a una”, explica Mª Ángeles. “Da igual si eres más o menos fuerte, porque somos un grupo de amistad y compañerismo, somos una familia”, añade.

Dos claros ejemplos de ello son los de Valentina y Zsuzsa. La primera, intervenida de un aneurisma cerebral y con un tumor en el nervio óptico, apenas lleva unos meses sobre la bicicleta. “Estoy muy orgullosa porque me han dado el valor necesario para salir a la carretera en bici”, hasta el punto de que “mi familia me llama Taina y ellas tienen derecho a llamarme Taina porque Las Pitas son mi familia”. La segunda se compró una bicicleta en verano, a los dos días le hablaron del grupo, horas más tarde ya formaba parte del mismo y poco después tuvo un accidente. “He sentido su apoyo cada día”, afirma, “y ahora tengo un estilo de vida más saludable”. Ambas coinciden en que Las Pitas les han “cambiado la vida”. “Sientes que eres parte de algo y más cuando no eres de aquí”, como es el caso de las dos, de nacionalidades colombiana y húngara, respectivamente.

Ilusión, motivación, felicidad, compañerismo, unidad, amistad… Son términos que emplean las pitas, tanto las que acuden como las que dejan su testimonio a través de mensaje. “Las Pitas son todo para mí, sin exagerar; conocí el proyecto en uno de los peores momentos de mi vida y le ha dado sentido a todo”, comenta Inmaculada López Vargas. “Parecía que éramos muy pocas, pero fueron saliendo del anonimato cada vez más chicas y todas nos inspiramos y admiramos mutuamente”, añade Ana Maldonado.

“El día que me enteré de que había un grupo para compartir experiencias me pareció maravilloso, pero cuando descubrí que aquello era mucho más me sentí mucho mejor, orgullosa del papel de la mujer en cada uno de los ámbitos de la vida”, explica también Patricia Ibáñez, que reivindica “el papel de las mujeres en el deporte, en el que llevamos muchos años olvidadas”.

“Se nos da poca integración en el ciclismo de cara a la participación con hombres, porque ellos, por diversos motivos entre los que sobresale el físico, siempre son más fuertes, por lo que para una mujer es difícil participar en una grupeta con hombres porque se queda atrás. Las Pitas es la integración de la mujer en el deporte”, sentencia al respecto Almudena Ferrer.

Las Pitas salen tanto en montaña como en carretera. Algunas de las chicas entrenan específicamente para su competición, “pero si algo bueno tiene el ser tantas es que los siete días de la semana, durante las doce horas de luz, siempre hay alguna pita en la calle y tienes la oportunidad de salir con alguien”. Con ello, quieren “abrigar a la gente para que no tenga miedo; todas tenemos alguien que nos ha apoyado para llegar donde estamos”.

Las nuevas pitas llegan de muchas maneras. “Hemos sumado a gente bajando deprisa por Sierra Alhamilla porque había una chica entrenando sola”, cuenta su líder, que también agradece la colaboración de “Ángeles, del bar de Sierra Alhamilla, que a toda la que ve subir sola con la bici le facilita el contacto con nosotras”. Un contacto que se puede hacer a través del perfil de redes sociales de las chicas ciclistas de Almería, Las Pitas Cycling Girls. Para ser una pita no importa pertenecer a otro club. Muchas de ellas forman parte de alguno, “pero esto es independiente, estamos a gusto así”. Y tampoco existe cuota de alta ni mensual. El único desembolso a realizar es el de la equipación, “y este es voluntario”.

“Antes éramos chicas que salíamos en bicicleta con hombres, pero ahora tenemos una identidad propia”, concluyen las integrantes del primer grupo ciclista femenino de Almería. Una grupeta que ha revolucionado el ciclismo de nuestra provincia, ganándose por derecho propio un hueco en un deporte en el que prometen seguir dando mucha guerra. Su lema, nacido en otro de los mágicos impulsos de Almudena, así lo asegura: “Las pitas son guerreras”.

Imágenes: TRI-Sport/Foto-Deporte

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