Imágenes de granjas, de explotación animal, que dan la vuelta al mundo. Estudios que tiran por la borda la naturaleza vegetal de muchos productos y que cuestionan sus beneficios. Falta de nutrientes, corrientes éticas y morales… Cada día nuestra mente recibe cientos de ideas contrariadas sobre las que creamos otras que consideramos nuestras. Hábitos como el vegetarianismo han trasladado a la población un boom conceptual del que no se para de hablar y sobre el que aún queda mucho por resolver.

A pesar de que la ciencia ha demostrado sus beneficios y de que los dietistas se hayan ocupado de crear rutinas alimenticias capaces de cumplir con los cánones necesarios, la dieta vegana y vegetariana sigue generando muchas dudas.

La primera, en cuanto a su denominación. Y es que, aunque se ha consolidado y trasladado a la mayoría de la población, la distinción entre el concepto «vegano» y «vegetariano» sigue siendo un tema de debate bastante recurrente, especialmente para aquellos que, al dejar de comer productos cárnicos o derivados de animales, deben explicar a quiénes les rodean las razones que les han llevado a tomar esta decisión.

La principal diferencia entre ambos términos se basa en el consumo de productos derivados de animales. En este sentido, una buena parte de los veganos incluyen en su dieta productos como huevos, queso o leche mientras que los vegetarianos no consumen nada que pueda provenir de un animal.

El desconocimiento es generalizado. Incluso para las principales marcas y cadenas de supermercados, que comienzan a adaptar progresivamente su producto y para las que  resulta difícil hacer una distinción entre ambos términos, que, erróneamente, se emplean como sinónimos.

Además de las diferencias entre ambas formas de vida, la autodefinición como veganos o vegetarianos ha traído, en ocasiones, problemas de salud ligados a la falta de vitaminas o nutrientes. La conciencia a este respecto debe ser importante. Acudir a un médico o un dietista antes de iniciar un cambio tan radical en tus hábitos de alimentación es vital.

El deporte no podría estar exento de este debate. En una disciplina en la que la alimentación y el entrenamiento juegan un papel tan importante, las cuestiones vinculadas a estos tipos de dieta se suceden constantemente. El hecho de que la porción proteica de los vegetales, a diferencia de la de origen animal, sea de bajo valor biológico, da lugar a la confusión y al mito de que la dietas veganas son insuficientes. Sin embargo, existen otras opciones en la que la combinación de varios alimentos de proteína vegetal da lugar a la obtención de proteínas completas. 

¿Puede ser complementaria la este tipo de dieta con el deporte profesional? Numerosos estudios científicos han conseguido demostrar que aquellos que están sujetos a dietas de base, principalmente, vegetal tienen menos riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares e, incluso, de atravesar un proceso oncológico. En el caso del deporte sucede lo mismo. Son muchas las publicaciones que han señalado la dieta vegana o vegetariana como el mejor método para equilibrar el sistema inmunológico y sobreponernos a grandes esfuerzos.  

Existen muchos criterios a la hora de dejar de consumir productos cárnicos o derivados de animales. Muchas veces las razones tienen una etiqueta ética y, en otras, la promulgación de un estilo de vida saludable. Despejar dudas en cuanto a este respecto es importante si queremos cumplir con ellos. No se trata de encumbrar a los productos ecológicos ni enterrar a la industria cárnica. La decisión está en la libertad personal de cada uno.

 

 

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