Aunque sean treinta minutos al día. Cualquier entrenamiento de corta duración, aunque sea de alta intensidad, parece no afectar negativamente al sistema inmune. Por el contrario, numerosos estudios han demostrado que el ejercicio físico, de carácter moderado o intenso, pero de larga duración produce inmunodepresión después de su realización y aumenta las posibilidades de infección. Muchas de las células inmunes migran hacia el musculo dañado dejando debilidades en otras zonas (es decir, es más peligroso un entrenamiento de carrera que uno de bicicleta por el mayor daño muscular)

En una investigación se ha demostrado que estaba disminuido incluso 48h después de una prueba de triatlón en distancia ½ Ironman. El ejercicio extenuante se puede crear una “ventana abierta” de inmunidad de entre 3 y 72h

La deficiencia de Inmunoglobulinas A está asociada a un incremento de infecciones del tracto respiratorio superior y es muy habitual en deportistas

El ejercicio físico moderado refuerza al sistema inmune a medio plazo, incluso se ha demostrado que una actividad física ligera reduce los días de enfermedad respecto a mantenerse sedentario

 

Mejorar el sistema inmune mediante la temperatura

Una exposición prolongada al frío puede suponer una inmunosupresión, pero exposiciones cortas e intensas suponen una gran inmunoestimulación beneficiosa para el futuro

Los baños fríos repetitivos se utilizan para mejorar la inmunidad antitumoral debida sobre todo al aumento del número y actividad de linfocitos Natural Killer (células que destruyen tumores y células infectadas por virus sin necesidad de estimulación antígena específica)

El calor también nos ofrece una defensa natural, ya que el cuerpo utiliza la fiebre para combatir la enfermedad. La utilización habitual de la sauna protege de resfriado común.

Fuente: triatlonnoticias.com 

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