La nutrición tiene un papel esencial en cuanto al rendimiento del deportista y el caso concreto de un triatleta, al tratarse de la puesta a punto para tres disciplinas deportivas, aún más.

Sin embargo, en la dieta de un triatleta hay que diferenciar dos etapas totalmente diferenciadas: la dieta referente al periodo de entrenamiento y la alimentación para la competición. 

Dieta durante la época de entrenamiento

Los principales problemas con los que  se encuentra un triatleta durante el periodo de entrenamiento consisten en compatibilizar una bajada de grasa con un entrenamiento exigente y, cuando esto ya está alcanzado, mantener una buena alimentación para mejorar el rendimiento y evitar posibles molestias.

El primer objetivo que se plantea cuando comenzamos el entrenamiento consiste en bajar de peso o masa grasa. En este sentido, debe haber una dieta personalizada para cada deportista por lo que resulta imprescindible acudir a un dietista-nutricionista que pueda valorar cuál es el gasto calórico teniendo en cuenta la actividad física que se realiza.

No realizar dietas demasiado estrictas, comer algo antes de entrenar e intentar reducir las grasas de la dieta para poder bajar nuestro porcentaje de grasa son solo algunos de los consejos para el entrenamiento.

Asimismo, aportar en todas las comidas hidratos de carbono para asegurar un mínimo de energía diaria para la la actividad física que se realiza resulta de vital importancia al igual que la hidratación.

En este sentido, hidratarse correctamente tanto con agua como con bebidas isotónicas y en los entrenos tomar suplementación con geles o barritas podría evitar grandes problemas a los deportivas de cara a la futura competición. 

Alimentación para la competición

Los principales problemas que se pueden dar en una competición vinculados a la nutrición son: la falta de combustible que impida al deportista mantener la intensidad durante la última parte de la carrera, la deshidratación o los problemas gastrointestinales vinculada a ellas.

Para evitar este tipo de cuestiones u otros problemas como la hiponatremia y la hepertemia es necesaria una buena alimentación, por este motivo antes de una competición lo ideal sería hacer una sobrecarga de hidratos de carbono durante los días previos a la carrera, aumentando el aporte de alimentos ricos en carbohidratos y disminuyendo las grasas y fibras.

Durante este periodo es necesario mantener un mayor control de lo que se consume y no ingerir alimentos nuevos que puedan sentar mal a nuestro organismo en las horas previas a la prueba. Además, hidratarse y no saltarse ninguna comida con el propósito de mantener los depósitos de glucógeno estables son también algunas de las principales recomendaciones de los expertos.

Fuente: alimmenta.com

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