Hace unos días hablábamos en la primera parte del nivel de las carreras populares a niveles generales, que generó bastante controversia. Con este nuevo artículo, espero que se pueda apreciar el desenlace final. Ya que cuando se escribe se da una opinión que no deja de ser más que eso: una opinión.

Antes os hablábamos de las tres sencillas formas de medición en base a los inscritos, los tiempos de corte, y las clasificaciones, para saber el nivel. Y hoy os hablamos del resto de mediciones que podemos apreciar en una carrera. Porque el nivel se puede medir de muchas maneras.

La primera el nivel de esfuerzo antes, durante y después de la carrera. Sí, habéis oído bien, el nivel de esfuerzo. Hay tantas historias como personas. Por poner un ejemplo, en muchas carreras hay personas a las que lo único que les preocupa es llegar del punto A al punto B en el menor tiempo posible. A otros lo que les preocupa es simplemente llegar, y luego hay otras personas que lo que buscan es llegar, pero disfrutando en todo momento, y para estas es para las que merece la pena organizar un evento deportivo.

En las carreras hay deportistas de todo tipo, pero sobre todo lo que más abunda son personas, personas con una historia, personas que se levantan a las 6:30 cada mañana para irse a trabajar a un invernadero o almacén durante ocho o diez horas, y después de estas, cumplir con un entrenamiento.

Otras en cambio roban minutos o incluso horas al sueño para cumplir con el entrenamiento antes de que el sol despunte en el horizonte. Y otras esperan a que los niños y la familia duerman para cerrar el día con el último entrenamiento. Como estás mil historias. Todas son ”Historias de Vidas Sanas”.

Pero aún hay más. Si lo miramos desde fuera pensaríamos que están locos, porque después llega el fin de semana y algunos madrugan más todavía para sacar su entrenamiento y eso sí es realmente digno de admiración. No hay por qué coger un trofeo o quedarte en los primeros puestos, la victoria cada uno la lleva por dentro, en el esfuerzo o el trabajo que ha tenido ser ‘finisher’ de cualquier carrera. Competimos contra nosotros mismos. Porque cuando alguien me pregunta «¿Para qué tanto esfuerzo?», mi respuesta es: Si hago esto cada día y lo hago parte de mi rutina, en la vida, por más cosas que me pasen, todo estrés o bache del camino será solo eso, un bache o una leve circunstancia a resolver.

El deporte te prepara para ser mejor persona, mejor padre, madre, mejor amigo/a, mejor abuelo/a y mejor en todos y cada uno de los niveles de medida que puedas encontrar. Porque cuando sales a entrenar y piensas en tus problemas, son solo eso: pensamientos que se desvanecen con el sudor de cada pisada, brazada o golpe de pedal.

Es ese el auténtico nivel de las carreras. Si en España se escogieran diez carreras al azar y se preguntasen a todas y cada una de las personas, minutos antes de dar la salida de una gran prueba deportiva, por qué están ahí y cuál es su historia, la respuesta sería increíble… Porque a día de hoy las carreras populares existen gracias a los corredores populares, a las personas que, con su esfuerzo, pagan una inscripción, un desplazamiento, un hotel y un dineral en material, y servicios múltiples para llegar en la mejor forma posible.

En la mayoría de ocasiones, en el 99% de las carreras que se organizan, ni siquiera los primeros se libran de esos gastos. Y hablo del 99% porque en España se organizan miles de carreras al año. El resumen de esto es que no te debe de importar el nivel que tengas, lo realmente importante es lo que haces cada día con ese nivel que vas adquiriendo poco a poco, porque es precioso ir dándote cuenta de que cuanto más entrenas más ‘entrenao’ vas a las carreras; cuanto mejor comes, cuanto mejor descansas y más te cuidas, tu cuerpo te manda señales de que la constancia, el progreso, y la mejora, están ahí contigo, y si por el contrario eres de esos que ni se cuida ni se preocupa de su cuerpo y de estar mejor, pero sin embargo se pregunta por qué no progresa, mírate al espejo y pregúntate que estás haciendo mal, porque la clave no es un numero en la lista de clasificados, la clave es un por qué, un por qué haces lo que haces, y un cuándo, cuándo vas a dejar de hacerlo. Yo soy de los del por qué y el cuándo unidos.

Lo hago porque me gusta, porque me produce un orgasmo de satisfacción saber que voy realmente ‘entrenao’ a algo que me he propuesto. Porque no pongo excusas al calendario, que va avanzando sin esperar a nada ni a nadie, y lo hago por el cuándo. Porque cuando deje de hacerlo estaré muerto. Sea esto o lo otro, siempre practicaré actividad física, haré lo que mi cuerpo me permita hacer hoy mañana y siempre.

Así se termina el nivel real que hay en las carreras. Solo tú eliges de que nivel hablamos. Si es del nivel físico, mental o espiritual.

Cada persona, cada historia que hay detrás de esa línea de salida o llegada, tiene un nivel diferente y a la vez puede ser el mejor para sí mismo. La clave está en ti. ¿Eres de los que se esfuerza cada día por ser mejor en tu casa y en tus hobbis o eres de los que se rinde a la menor adversidad o bache que te pone la vida?

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