Fueron muchos los que el pasado martes 20 de marzo celebraron la llegada de la primavera. A la estación, conocida por incrementar el número de horas de sol y ser el precedente idóneo a la época estival, le acompañan una buena cantidad de mitos y verdades sobre la influencia de la vitamina D en el deporte. 

En invierno, una buena parte de los deportistas preparan sus pruebas y competiciones a cubierto o cambian sus horarios de entreno para no coincidir con las horas del día de menores temperaturas. Numerosos estudios demuestran que los rayos ultravioleta son imprescindibles para nuestra salud, afectando, incluso, a nuestro humor y energía.

Sin embargo, en los últimos años, los cambios en la atmósfera producidos por el exceso de CO2 y la contaminación, han provocado que sean muchos los médicos que adviertan sobre los peligros de la exposición negativa al sol y, por supuesto, de sus perjuicios para la salud. Esto ha obligado a muchos deportistas a ver la llegada de la primavera como un momento agridulce en su planificación deportiva; el incremento de las horas de sol, les permitirá adaptar sus horarios, sin embargo, la exposición a los rayos ultravioleta a determinadas horas del día coartan su libertad, en este sentido.

La vitamina D es es absorbida en un 90% por nuestro cuerpo mientras que el otro 10% se obtiene a través de la alimentación. Sin esta vitamina nuestro organismo no sería capaz de aprovechar el calcio que consumimos a través de los alimentos, además nos ayuda a evitar posibles lesiones y a regenerar el desgaste.

Déficit de vitamina D 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una exposición entre 15 y 20 minutos diarios tres veces por semana. Su falta nos puede jugar una mala pasada. A largo plazo, puede generar problemas como la deformación osea además de enfermedades cardiovasculares.

Así, en el caso concreto de los deportistas, estos pueden notar una reducción del rendimiento deportivo lo que nos puede conducir a un mayor número de lesiones e, incluso, limitarnos a nivel mental o psicológico. 

El sol es capaz de darnos la energía que necesitamos. Ver amanecer un nuevo día y notar su alegría a través de la luz que entra por nuestras retinas puede hacernos salir a la calle, disfrutar del tiempo y, por supuesto, aprovecharlo en virtud de nuestro rendimiento deportivo.

La exposición al sol debe hacerse con precaución. Sin miedo pero con mucho respeto. Las consecuencias negativas que una radiación negativa puede tener sobre nuestro cuerpo puede mantenernos en la oscuridad- metafórica y literal- durante un tiempo. Los beneficios de la vitamina D son tan reales como sus perjuicios.

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