Repasemos mentalmente el perfil de la prueba. Deshagámonos de las inseguridades y nervios precompetición. Es hora de demostrarnos a nosotros mismos la constancia y motivación que llevamos arrastrando durante varias semanas y mesociclos.

Fijar e interiorizar la llegada ayuda mucho. Imagina que ya lo has hecho, has conseguido tus resultados y estás repasando mentalmente cómo ha ido todo, cada kilómetro, cada zancada durante esas horas te han llevado a la línea de meta, todo ese esfuerzo ha cobrado sentido.

Estos y muchos pensamientos como estos ayudan muchísimo a que desaparezcan esos miedos. El repaso mental y la manera en que planteamos nuestros objetivos es crucial para marcar el resultado. La mente es una parte importantísima en el corredor de resistencia, ya sea triatleta, maratoniano o de montaña y nosotros debemos de trabajarla y controlarla a la perfección. Siempre debemos de tener claros cuáles son nuestros objetivos y hacia dónde queremos dirigir nuestra energía. Estas acciones nos harán rendir al 100%. Visualiza continuamente tus éxitos. Si puedes imaginarlos, puedes conseguirlos.

Para que todo esto cobre sentido, anula cualquier tipo de mala sensación de tu mente y piensa en los entrenamientos que has llevado a cabo para conseguir tus objetivos. Y es aquí donde está la clave: la motivación y la pasión con la que afrontaremos los días, semanas y meses que nos llevarán a dar lo mejor de nosotros mismos.

Debemos estar motivados en cada entrenamiento. El deporte es un escape de las rutinas y vaivenes que nos da el día a día y jamás debería de causarnos estrés, malestar o problemas familiares, sociales y demás. Debemos de trabajar la conciliación entre nuestra mente y nuestro músculo. Una vez conseguido esto ya estaremos preparados para lo que pueda venir en el futuro.

En una carrera no dejes nada para el final. Planifica los detalles de la prueba. Perfil, kilómetros, desnivel, temperatura, reparto de avituallamientos y prepara tus cosas el día antes de la competición. Prepáralo todo sin olvidar nada y haz múltiples repasos mentales como si estuvieses esperando para salir y pensaras en cada cosa que vas a ir necesitando.

En los minutos previos a la carrera, céntrate en lo que toca. Calienta, trabaja tu mente situándote en competición. La hora de salida es muy importante, nos va a indicar cómo queremos empezar la prueba. No te dejes llevar por los que salen disparados y luego se estancan o hincan el pico. Sé consciente de tus ritmos y umbrales, tus marcas, tu zona de esfuerzo y trabajo, no el resto. Intenta no dejar que te saquen de punto. Marca tu propio ritmo y fluye durante los primeros kilómetros, ya tendrás tiempo de sufrir.

Ya está todo preparado. Mirada al GPS. Cabeza limpia de pensamientos raros y es el momento de la cuenta atrás. Ahora solo estáis tú y tus pasos sobre la zona de juego. Es hora de fluir. ¡Ya!

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